Environment

Una amenaza invisible: cómo los pesticidas ponen en peligro a las mujeres embarazadas

Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure.
Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure. jlynch@thetribunenews.com

Nota de la redacción: Stephanie Zappelli informó esta noticia en colaboración con el USC Annenberg Center for Health Journalism como parte de la 2025 California Health Equity Fellowship.

This is a Spanish translation of a Tribune article. To read the article in English go here.

Hace unos 14 años, el amanecer pintó el cielo de color rosa mientras una madre y su colega conducían hacia sus empleos en los viñedos.

Hablaron de sus familias y del viñedo mientras la conversación se mezclaba con música o estática, dependiendo de la fiabilidad de la señal de radio.

Cuatro meses embarazada, Rosa quería descansar en casa. Eso no era una opción si quería ganarse la vida para ella y sus dos hijos pequeños. Así que condujo hasta el lugar de trabajo en el pueblo de Los Alamos en el condado de Santa Bárbara, como siempre.

Habló bajo condición de anonimato para protegerse de represalias, y The Tribune se referirá a ella con el nombre de su abuela, Rosa.

Rosa llegó a su trabajo alrededor de las 6 a.m. y encontró un olor químico y penetrante que se enroscaba entre las vides. No pasó mucho tiempo antes de que los gases le provocaron dolor de cabeza.

Por la noche rociaban las vides con pesticidas. Por la mañana, cuando Rosa comenzaba a trabajar, solía tener algún tipo de reacción alérgica a los residuos de los químicos — normalmente urticaria o dificultad respiratoria. Sus compañeras se quejaban de hemorragias nasales y mareos, contó ella.

Pero en aquella mañana de 2011, su reacción alérgica habitual se volvió peligrosa.

Después de podar las vides por unos 15 minutos sintió como si tuviera un resfriado, con la nariz tapada y con dolor de garganta. Pronto, sus manos ardían como si hubiera tocado una estufa caliente. La sensación se fue extendiendo lentamente por todo su cuerpo, así que se fue del viñedo.

Cuando llegó a casa, se dio un baño. Fue en ese momento que notó el sarpullido que cubría su piel.

“Se llenaron mis brazos, todo mi cuerpo de como ronchitas, con mucha comezón,” le contó a The Tribune.

Entonces condujo al hospital, donde una enfermera le aplicó una inyección de EpiPen y le dió otro medicamento por vía intravenosa. Le dijeron que probablemente había tenido una reacción alérgica a su jabón de la ducha. Pero ella sabía que no era así. Ella culpaba a los pesticidas.

Cuando informó del incidente a su supervisor, él dijo: “Yo no olí nada.” Si los pesticidas fueran tan malos, otras personas también se deberían enfermar, dijo. Además, se había ido del lugar de trabajo, entonces no había manera de comprobar que la reacción alérgica comenzó en el campo, añadió él.

Intentaron taparlo, dijo Rosa.

Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure.
Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure. Joan Lynch jlynch@thetribunenews.com

El hijo pequeño fue diagnosticado como autista

Rosa regresó a los campos solo unos días después de su reacción alérgica y trabajó hasta noviembre de 2011, un mes antes de que naciera su hijo.

A los seis meses de edad, el niño con quien Rosa estuvo embarazada mientras trabajaba en el viñedo comenzó a mostrar diferencias en su desarrollo.

Por ejemplo, los hijos mayores de Rosa comenzaron a comunicarse con ella con balbuceos y llantos, pero el hijo menor era un bebé muy tranquilo, contó ella. Incluso a esa edad temprana, fue diagnosticado como autista.

Tal como sus sarpullidos y dolores de cabeza, Rosa culpa a la exposición a pesticidas por el desarrollo del autismo de su hijo.

El autismo no es un defecto en la personalidad de su hijo, dijo. Simplemente significa que él procesa el mundo de manera diferente. Rosa acepta a su hijo y sus rasgos autistas, pero le preocupa que pueda enfrentar discriminación toda su vida debido a sus diferencias.

Desde entonces, dedicó su vida a ofrecer el apoyo que siempre necesitaba a los padres trabajadores agrícolas.

Hasta septiembre, Rosa trabajó para la organización sin fines de lucro Central Coast United for a Sustainable Economy, que se asoció con el Center for WorkLife Law de UC Law San Francisco para iniciar Dar A Luz, un programa que ayuda a los trabajadores agrícolas a inscribirse en los beneficios del Seguro Estatal de Incapacidad durante el embarazo.

Hoy, ella anima a los trabajadores del campo a dejar de trabajar con pesticidas cuando se embarazan, aunque sabe que esa es una propuesta difícil para las familias inmigrantes que dependen de esos empleos.

La exposición a pesticidas “va a ser un problema que va a traer consecuencias para toda la vida. En la escuela, en la sociedad, en la misma familia pueda hacer,” dijo.

Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure.
Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure. Joan Lynch jlynch@thetribunenews.com

Criar a un niño autista en un hogar inmigrante

El niño de Rosa era diferente a sus hermanos. No le gustaban las caricaturas, ni los carritos, ni socializar con otros niños. Prefería armar rompecabezas o clasificar tapas de botellas de agua por el color y tamaño.

En la escuela primaria, frecuentemente hacía preguntas profundas, como: “¿Cómo se creó la tierra?” “¿De dónde viene la arena?” “¿Por qué el agua del mar es azul y a veces está gris?” o “¿Sabes cuántas veces han cambiado los logos de Starbucks?” Luego investigaba la respuesta y le contaba a su madre todo lo que había aprendido.

Mientras Rosa veía la belleza en la mente de su hijo, otras familias del vecindario les decían a sus hijos que no jugaran con él. Escuchó a otros padres llamarlo “malito.” No solo lo veían como diferente, sino que pensaban que había algo deficiente en su carácter.

Ahora, a los 13 años de edad, su hijo se sobresale académicamente y hace tareas del nivel de la preparatoria, pero es víctima de acoso escolar.

El año pasado, un grupo de estudiantes escupían todos los días en la mochila de su hijo mientras caminaba a la escuela. Rosa denunció el incidente a la escuela, pero la administración dijo que no podía hacer nada porque el acoso ocurrió afuera del recinto escolar. Ahora, Rosa acompaña a su hijo hasta que entre en la escuela para protegerlo de los agresores.

El acoso se intensificó más durante el año escolar. En abril, un grupo de alumnos de octavo grado golpearon a su hijo y le dejaron moretones. Rosa volvió a reportar el incidente en la escuela. La administración dijo que lo investigaría, pero no han dado seguimiento.

Rosa ama a su hijo tal como es, incluidos sus rasgos autistas, pero dijo que es doloroso ver cómo otras personas lo rechazan.

Comentó que la cultura latina no es muy tolerante del autismo.

Cuando habla con otros padres de niños autistas que quizás necesiten más apoyo, escucha que esos padres dicen: “No, no, mi niño pueda tener eso, mi niño es normal.”

Rosa motivó a otros padres de niños autistas a que acepten sus diferencias.

Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure.
Rosa worked in a vineyard while pregnant with her son 14 years ago. He was diagnosed with autism at 6 months old, and she blames the pesticide exposure. Joan Lynch jlynch@thetribunenews.com

¿Podría el autismo estar relacionado con la exposición a pesticidas?

Rosa comenzó como voluntaria en la organización Central Coast Alliance United for a Sustainable Economy en agosto de 2024, y fue contratada como empleada en julio de 2025.

En ese momento, la organización sin fines de lucro lanzó una campaña para exponer los peligros de los pesticidas. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el autismo de su hijo se podría relacionar con la exposición prenatal a pesticidas.

Sus dos hijos mayores nacieron en Florida mientras trabajaba en una lavandería. Ninguno de ellos estuvo expuesto a pesticidas y no presentaron con discapacidades del desarrollo, dijo.

Mientras tanto, ha conocido a varias familias de trabajadoras agrícolas que también tienen hijos autistas.

Hasta ahora, investigadores han encontrado correlaciones entre numerosos factores genéticos y ambientales y el desarrollo del autismo, pero ningún investigador ha identificado una causa comprobada.

Según un estudio de 2014, los niños tenían un riesgo el 60% más alto de desarrollar autismo si su madre vivía cerca de áreas agrícolas donde se aplican pesticidas durante el embarazo.

Sin embargo, un estudio de 2018 “no encontró evidencia clara de asociaciones” entre vivir cerca de pesticidas durante el embarazo y el desarrollo de autismo en los niños.

En general, los estudios han mostrado una “asociación posible” entre la exposición prenatal a pesticidas y un mayor riesgo de desarrollar autismo, especialmente si la madre tuvo contacto con pesticidas organofosforados durante el embarazo, según una revisión de 2021 de investigaciones realizadas entre 1977 y 2020.

El estudio concluyó que la exposición a pesticidas debería considerarse uno de los “factores emergentes de riesgo” del autismo, aunque también hizo una invitación para realizar más investigaciones sobre la relación entre pesticidas y autismo.

UC Berkeley professor Dr. Carly Hyland studies the impact of insecticides on the health of people living and working near agricultural fields.
UC Berkeley professor Dr. Carly Hyland studies the impact of insecticides on the health of people living and working near agricultural fields. Courtesy of Dr. Carly Hyland

La profesora de la Universidad de California en Berkeley, la Dra. Carly Hyland, estudia el impacto de los insecticidas en la salud de las personas que viven y trabajan cerca de campos agrícolas.

Ha realizado investigaciones sobre insecticidas organofosforados, que alteran el cerebro y el sistema nervioso de los insectos. Ese mismo tipo de pesticida también puede atacar el cerebro y el sistema nervioso en los humanos, explicó.

“Hemos visto evidencia bastante consistente de que estos insecticidas (organofosforados) son realmente dañinos para los cerebros de los niños, y esos efectos son lo más grandes cuando la exposición ocurre durante el embarazo,” dijo a The Tribune.

Según el Center for WorkLife Law, la exposición prenatal a pesticidas también se asocia con abortos espontáneos, partos prematuros y peso bajo al nacimiento.

Workers harvest pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande.
Workers harvest pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande. Joe Johnston jjohnston@thetribunenews.com

Las trabajadoras agrícolas embarazadas pueden solicitar el Seguro Estatal de Incapacidad

El programa de Seguro Estatal de Incapacidad de California, administrado por el Departamento del Desarrollo del Empleo, ofrece licencias remuneradas de corto plazo a trabajadores elegibles que necesitan ausentarse del trabajo debido a enfermedad, lesión, embarazo, cirugía u otras condiciones relacionadas.

Las personas que trabajan en California hacen contribuciones al Seguro Estatal de Incapacidad por deducciones de sueldo, parecidos a los impuestos, según la abogada Juliana Franco del Center for WorkLife Law.

El programa proporciona a las personas hasta el 90% de sus salarios por un máximo de 52 semanas, dijo ella.

Las trabajadoras agrícolas embarazadas son elegibles para el Seguro Estatal de Incapacidad en el momento que sepan que están embarazadas.

“Se trata realmente de prevenir los riesgos de salud que han sido tan ampliamente documentados con la exposición prenatal a pesticidas, que afectan desproporcionadamente a las comunidades de color de salarios bajos,” dijo Franco.

Franco dirige el Programa Dar A Luz para el Center for WorkLife Law en asociación con la Central Coast Alliance United for a Sustainable Economy.

Las personas que trabajan y pagan impuestos en California son elegibles para el Seguro Estatal de Incapacidad sin considerar estatus de ciudadanía, pero es difícil solicitar los beneficios para los trabajadores indocumentados porque el sistema de solicitud en línea requiere un número de Seguro Social, explicó Franco.

Eso permite que el Departamento del Desarrollo del Empleo encuentre los salarios de la persona en el sistema.

Los que no tienen número de Seguro Social se obligan a llenar una solicitud en papel para pedir los beneficios. Pueden demostrar sus salarios con otros documentos, como recibos de sueldo.

“Puede dejar ciertas casillas de la solicitud en blanco y puede adjuntar una carta de presentación con la reclamación, o sea, explicando los salarios que ganó, lo cual ayudará a la agencia a encontrar las contribuciones,” dijo Franco.

Workers harvest pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande.
Workers harvest pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande. Joe Johnston jjohnston@thetribunenews.com

La solicitud en papel tarda más en procesarse, y el Center for WorkLife Law ha abogado para que el Departamento del Desarrollo del Empleo elimine el requisito del número de Seguro Social de la solicitud en línea.

Franco dijo que el departamento no puede saber si un solicitante es indocumentado, a menos que lo declare explícitamente en su solicitud. Hay muchas razones por las que alguien podría presentar una solicitud en papel, como un cambio reciente de nombre o que su nombre sea demasiado largo para el formulario de reclamación en línea.

En un comunicado, el Departamento de Desarrollo del Empleo dijo a The Tribune que “limitará la recopilación de información personal y protegerá la información personal que recopila y mantiene.”

“El programa está disponible sin considerar el estatus migratorio, y quiero decir que es seguro solicitarlo,” dijo Franco. “Pero honestamente no sé qué va a hacer esta administración.”

A man holds pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande.
A man holds pinot noir grapes at a vineyard in Arroyo Grande. David Middlecamp dmiddlecamp@thetribunenews.com

Cómo el Seguro Estatal de Incapacidad protegió la salud de una madre

Rosa ahora enseña a mujeres embarazadas sobre los peligros de los pesticidas, y al mismo tiempo ofrece consejos y recursos sobre los beneficios del Seguro Estatal de Incapacidad.

Una de las madres que ayudó trabajaba en un huerto de mandarinas cuando descubrió que estaba embarazada de su tercer hijo.

La mujer se había mudado al condado de Santa Bárbara desde Guerrero, México, en 2023 con sus dos hijos, que ahora tienen 5 y 6 años. Ella prefirió no compartir su nombre para protegerse de represalias.

En el huerto, comenzaba su día llenando un gran saco con mandarinas. Luego se inclinaba para vaciar las mandarinas en una caja aproximadamente a la altura de su abdomen. Al agacharse, las cajas presionaban su estómago. Repetía el proceso hasta llenar las cajas, luego las levantaba y se movían las cajas a otro lugar del huerto.

Hacer este trabajo era aún más difícil durante el embarazo, y muchas veces sentía dolor en el abdomen, contó.

Realmente, ella tenía miedo de perder al bebé, dijo.

Su esposo la animó a dejar de trabajar para proteger al bebé, y su primo los puso en contacto con Dar A Luz.

Rosa guió a la madre durante el proceso de solicitud del Seguro Estatal de Incapacidad, y pudo dejar de trabajar durante el embarazo. La madre dio a luz a una bebé sana en julio.

“Este programa, lo siento como más que mi trabajo lo siento como muy mío, muy personal porque me hace sentir tan bien el hecho de aportar a una familia, que no tenga que pasar por todo lo que yo he vivido hasta el día de hoy,” dijo Rosa.

Si necesita ayuda para inscribirse en los beneficios del Seguro Estatal de Incapacidad, comuníquese con Dar A Luz al correo daraluz@worklifelaw.org o llame a Central Coast United for a Sustainable Economy al 805-658-0810.

La intérprete Nadia Van Wiggeren prestó servicios de traducción para este artículo.

This story was originally published October 12, 2025 at 5:00 AM.

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Stephanie Zappelli
The Tribune
Stephanie Zappelli is the environment and immigration reporter for The Tribune. Born and raised in San Diego, they graduated from Cal Poly with a journalism degree. When not writing, they enjoy playing guitar, reading and exploring the outdoors. 
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